05 septiembre 2007

Edgardo no se rinde

Era una estrella. Un gran pelotero. Figura de los Mets de Nueva York y los Gigantes de San Francisco, uno de los mejores infielders de las mayores, ícono del Magallanes y rostro de marcas comerciales.

Todo eso era Edgardo Alfonzo. Hoy no lo es. Hoy lucha, lejos de las luces de las Grandes Ligas, por volver a serlo, por encontrar el camino que tras un desastroso año 2006 lo dejó fuera del mejor beisbol por primera vez en más de una década.

La pregunta de dónde está Edgardo tiene su respuesta en un pequeño pueblo al norte de Nueva York, la ciudad que alguna vez tuvo a sus pies este venezolano de 33 años. Se llama Central Islip y aquí juegan los Patos de Long Island, un equipo de la Liga del Atlántico, el circuito independiente al que suelen venir peloteros en el ocaso de sus carreras. En una esquina del poco espacioso clubhouse del Citibankpark, disfrutando en una pequeña vianda de un arroz con pollo, está sentado el hombre que alguna vez fue portada de Sports Illustrated y que ahora es la cara del calendario de los Patos.

Y está feliz. Sí, feliz. "Gracias a Dios me he sentido muy bien a pesar de los problemas que tuve con la rodilla", susurra Edgardo mientras se deshace del pote plástico. "He disfrutado de esta liga, que es muy dura aunque la gente no la conozca, y he agarrado los turnos que en verdad quería agarrar para retomar la confianza. Me he divertido".

Diversión y confianza son dos palabras clave en esta historia. Su casi inexplicable caída del estrellato al purgatorio tiene, en sus propias palabras, origen en dos cosas. Había dejado de divertirse en el terreno y había perdido la fe en sí mismo. "En mis últimos tres años en las Grandes Ligas no estaba disfrutando del beisbol", se sincera. "Ahora he vuelto a disfrutar, a apreciar la pelota, porque en realidad esto tiene que gustarte mucho. Es lo que he buscado aquí. Y lo he encontrado".

Alfonzo reafirma su punto con una imagen familiar: la de Daniel, su hijo de 8 años, jugando beisbol. "Yo lo veo ahora y me acuerdo de cuando yo era pequeño. Uno tiene que ser como un niño al que le gusta al beisbol. Y llevarlo en la sangre".

Esa materia, explica, la ha pasado con 20. El otro objetivo de su estadía obligada fuera de las mayores es volverse a tener confianza como pelotero. Y para eso necesitaba jugar. No estar sentado en el banco, ansiando un turno cada dos días, como le sucedió en 2006. "Lo que quería es agarrar mis turnos", dice el pelotero mirandino, cuyo promedio hasta la jornada de ayer era de .260 con 18 dobles, cuatro jonrones y 51 empujadas, números por debajo de lo que espera pero que igual no parecen preocuparle mucho. "Creo que el año pasado tomé nada más 200 turnos, cuando yo estaba acostumbrado a 500 o 600 por temporada".

"La confianza es fundamental. A veces me veía en el terreno y sabía que ese no era yo. Eso te crea dudas. Además de la presión. Es una de las cosas que me trajo aquí, despreocuparme de lo que hay alrededor, olvidarte de que si hoy te vas de 4-0 mañana no vas a jugar", argumenta. "Yo sé que si aquí me meto un slump de 20-0 no pasa nada, igual estoy en el lineup".
Edgardo, que últimamente ha estado defendiendo el shortstop, dice que aún debe ser más efectivo en el home: "He trabajado mucho en la que siempre fue mi característica como bateador, darle hacia la banda derecha. Pero necesito ser más consistente. No pelar los pitcheos buenos".


Si el llamado a las mayores no se da este año, no se frustraría, pues "todavía estoy jugando beisbol. Yo lo que quiero es jugar y lo que tengo son 33 años". Tampoco pensaría en el retiro. "No tengo eso en mi mente. En tres o cuatro años puede ser. Pero ahora no. Pienso que todavía tengo mucho por delante".

Con su futuro económico más que asegurado, sin la necesidad de volver a sentirse reconocido ("nunca me ha gustado mucho eso") y una familia establecida, no lo piensa mucho cuando se le pregunta cuál es la principal razón para andar de nuevo en pelea por volver a las mayores.

"Quiero regresar porque siento que todavía puedo jugar en las Grandes Ligas, que todavía tengo ese talento y además cuento con la experiencia", defiende su caso. "Sé que puedo poner los números. Es cuestión de que la gente sepa de que estoy aquí y puedo jugar". Por el momento, lo hace con los Patos. El tiempo dirá si volverá a hacerlo en las mayores.

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4 Comentarios:

At 4:00 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

Creeo que Edgardo es un jugador fraquicia en nuestro equipo, tuve la oportunidad de crecer viendolo jugar y siempre a sido mi jugador favorito, de la decada de los noventas y creeo en el todavia y se que contrabajo y esfuerzo va a lograr se lo que siempre ha sido el mejor bateador hacia su banda contraria.

 
At 11:16 a.m., Anonymous Wilmer Ramos dijo...

No nos informan si va a jugar con nosotros esta temporada seria pilar fundamental de nuestro equipo, y con el juego de aca podria retomar la confianza.

 
At 5:29 p.m., Blogger lmgallo dijo...

Aparentemente y hasta la fecha todo indica que edgardo jugará este año con la nave desde los inicios de la campaña, según el mismo lo indicó en días pasados.

 
At 12:02 a.m., Anonymous Doris dijo...

Me encantaría que Edgardo jugara este año otra vez con el Magallanes...es un super jugador...no importa que no haya jugado en la gran carpa...Edgardo tu pais y tu gente te quiere y quiere verte jugar...por supuesto que con el mejor equipo...MAGALLANES. Toda Venezuela te espera. Te quiero...

 

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