02 agosto 2006

Gustavo Gil "El Maestro"

Gustavo GilVarias razones provocaron que los Navegantes del Magallanes arrancaran la temporada 68-69 con un semblante distinto al que les había acompañado desde su regreso a la Liga un lustro antes. Una de ellas fue la adquisición del veterano segunda base Gustavo Gil, quien durante años había sido baluarte de los exitosos Industriales de Valencia y se convertiría en figura clave para reencontrar las victorias que en años anteriores habían sido esquivas al Magallanes.

Apodado "El Maestro" como rótulo de su lúcido juego en la intermedia, el Magallanes tuvo que desprenderse de dos de sus mejores prospectos, el inicialista Oswaldo Blanco y el infielder Gustavo Spósito, pero a cambio también recibió al tercera base Dámaso Blanco para acompañar al hombre que sería su camarero por espacio de seis campañas.

Rápidamente, la importancia de este movimiento se vería reflejada en la ubicación de los turcos en la tabla de posiciones. Los Navegantes tras cuatro certámenes sucesivos de fracasos que incluían el sótano en la justa anterior, consiguen la clasificación para la 68-69, dando así el primer paso hacia su regreso triunfal. Y ese regreso, llegaría un año más tarde con Gustavo como uno de sus protagonistas.

Gustavo GilEn medio de una equipo que incluía a los poderosos bateadores Jim Holt y Ray Fosse, y a un inescrutable staff de lanzadores conformado por el cubano Orlando Peña, Jay Ritchie y Don Eddy, "El Maestro" vivió uno de su grandes momentos dentro de la pelota venezolana al convertirse en pieza de singular trascendencia para que el club conquistara su primer campeonato desde la 54-55, y de paso, se alzara como el primer conjunto criollo en capturar el título en una Serie del Caribe.

Luego de batear para .248 en la ronda eliminatoria, el caraqueño experimentó una semifinal caliente frente al Aragua con un average de .462, que apoyó decisivamente a los cuatro triunfos que le dieron al Magallanes la oportunidad de ir a la final contra La Guaira. Los turcos derrotaron a los escualos en tres juegos para obtener el cuarto gallardete de su historia y pocos días después rivalizaron con los Tigres del Licey y los Leones de Ponce en la Serie del Caribe que se efectuó en Caracas.

Y ese sería el escenario en donde Gil conectaría uno de los más destacados batazos de su carrera, un sencillo impulsor de Dámaso Blanco que dejó en el terreno a la escuadra borinqueña y le dio a Venezuela por primera vez el título de Campeón del Caribe, tras batallar once episodios en el juego decisivo.

Para el momento de su incorporación a los Navegantes, ya Gil había enseñado su juego en las Grandes Ligas, adonde se estrenó durante la campaña del 67 con el uniforme de los Indios de Cleveland, lo que le permitió grabar su nombre como el undécimo venezolano en actuar a ese nivel, en el cual además jugaría por espacio de otras dos temporadas con los desaparecidos Pilotos de Seattle y los Cerveceros de Milwaukee. Su paso por la Gran Carpa fue fugaz y sin el brillo que se esperaba, pero en contraste, los diamantes nacionales fueron testigos de la calidad de quien es considerado como uno de los mejores defensores de la segunda base que han nacido en el país.

Gil permaneció activo en Venezuela durante 19 temporadas, nueve de ellas como una de las figuras emblemáticas del Magallanes, al cual ayudó a conquistar otro título más (76-77) y dos sub-campeonatos (70-71 y 74-75). Sus mejores actuaciones se produjeron en la 71-72, cuando logró un average de .313 y en la 74-75, oportunidad en la cual aportó un promedio de .302 en 52 juegos, luego de dejar la segunda almohadilla para pasar a defender la inicial hasta su retiro.
Al examinar la historia magallanera, es imposible no encontrarse con "El Maestro". Gil, con su eterno palillo entre los dientes, aparece dentro de los líderes vitalicios del equipo en varios de los más importantes renglones: segundo en boletos (con 227), tercero en anotadas (254), cuarto en veces oficiales al bate (1.747) y hits (491), quinto en juegos (468), sexto en dobles (64) y triples (15) y noveno en impulsadas (164).Luego de jugar en 41 partidos en la 76-77, cuando dejó un promedio de .265, Magallanes lo dejó en libertad antes del inicio del certamen siguiente.

En su empeño por convertirse en el quinto pelotero en arribar al millar de hits en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, Gil se vistió de cardenal para la contienda 77-78, pero apenas pudo conseguir 14 de los 32 indiscutibles que le faltaban para unirse al selecto grupo conformado por Víctor Davalillo, Luis "Camaleón" García, César Tovar y Teolindo Acosta. Sin embargo, eso no fue estorbo para que el bateador derecho consiguiera ser dueño de un lugar importante en los anales del circuito, en el cual está inscrito como el quinto jugador con más anotadas (493) y turnos oficiales (3437), sexto en dobles (146), séptimo en juegos (927) y octavo en triples (29).

Gil regresaría al Magallanes años más tarde pero en calidad de mánager. Su estadía al frente de los Navegantes se produjo en la época negra del equipo a comienzos de la década de los 80, específicamente en la 81-82 cuando sustituyó al norteamericano Jimmy Williams e intentó evitar, infructuosamente, que la nave se hundiera en el foso. Para la siguiente campaña. Gil no recibió la oportunidad de dirigir al club, de allí que esa breve pasantía como piloto marcó el final de su trayectoria como miembro del club.